“EDUCADORES, PROTAGONISTAS DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL”
CONTRIBUYENDO A LA AGENDA POST 2015, EDUCACIÓN PARA TODOS



Cambiemos nuestra educación para cambiar nuestro mundo

                                                                          


La 5ª. Edición del Congreso Iberoamericano de Calidad Educativa es la culminación de un ciclo que empezó en 2012 con la exploración e investigación en el campo de la calidad educativa, en el que miles de profesionales de Iberoamérica se dieron cita en Mérida, Yucatán.


Después de un proceso de 4 ediciones anteriores, tres en México (Mérida, León y Atlixco) y una en Colombia (Medellín) las conclusiones generadas de estos magnos encuentros nos han dado los suficientes elementos para darnos cuenta de la importancia de la acción docente. L@s profesionales de la educación somos pieza determinante de la calidad educativa, aunque es cierto que solos no podemos cambiar el sistema, si debemos asumir nuestro papel protagónico.
La escolarización, en términos oficiales, tiene el objetivo de formar ciudadanos capaces de participar en el diseño de nuestras sociedades, sin embargo, lo cierto es que ha sido cuidadosamente estructurada  para controlar a las grandes masas, haciendo que los grupos de comporten de manera acrítica, pasiva y respondan a estímulos determinados para beneficio de unos cuantos grupos de poder. Esto ha generado una gran polarización, injusticias y pobreza en nuestros países. En un rápido vistazo a nuestra realidad podemos sentir una gran desesperanza o indignación, no es posible que es países con tanta riqueza natural, con tanto potencial humano y con todas las condiciones necesarias para liderar grandes proyectos, Iberoamérica siga siendo considerada una región menor, que no participa en las grandes decisiones, cuyos ciudadanos son tratados con desdén en el extranjero y cuyos referentes son, invariablemente, negativos.


¿Cómo podemos empezar a intervenir en este diseño social mundial? Nadie nos va a ceder un espacio que nosotros mismos no exijamos, necesitamos empezar a dialogar con propuestas, con la demostración de nuestra capacidad, tanto en materia de innovación como en generación de conocimiento, pero no podemos hacerlo con sistemas educativos debilitados, carentes de sentido, sin autoconfianza. Políticas educativas van y vienen, reformas que prometen ser “las reales”, cambios que se muestran vacíos de sentido; esta realidad nos demuestra que, aquí y ahora, los expertos, debemos tomar las riendas de nuestros sistemas escolares. ¿Quiénes son los expertos? No son los que más libros venden, ni los que tienen mayor capacidad para impartir conferencias, los expertos somos todos y cada uno de los educadores que nos encontramos en un aula en el día a día, los que vemos cómo nuestros niños se debaten contra realidades e ideas que les impiden crecer y desarrollarse, somos los que tenemos 30, 40, 60 estudiantes en condiciones francamente inhumanas, los que conocemos las historias familiares de esos niños y niñas que no cuentan con oportunidades reales pero se las fabrican no importando las condiciones adversas. Los expertos somos nosotros, los que mes a mes sacamos dinero de nuestros bolsillos (cada vez más precarizados) para darles de desayunar o para comprar materiales, cuadernos, fotocopias, lápices, plumas, colores.


Hace un par de años se presentó el representante de la OCDE en la cámara de diputados y sentenció contundente: “La educación en México es financiada por los maestros, ellos son los que aportan parte de su sueldo para que las escuelas funcionen”. Esta realidad se reproduce en muchos rincones de Latinoamérica e inclusive España y Portugal. Profesionales de la educación cada vez más oprimidos, más explotados, que cuando llegan a sus centros de trabajo no piensan en su familia o en sus condiciones materiales personales, que al ver la realidad, exprimen las tarjetas de crédito, piden prestado, organizan rifas, verbenas, cualquier actividad que pueda aportar un beneficio para la escuela.


¿Qué es, pues, lo que hace falta? Sabemos del llamado “desastre educativo” ¿Realmente hemos fallado? ¿Realmente la educación formal es tiempo perdido en la vida de los estudiantes de Latinoamérica? A lo largo de estas ediciones hemos llegado a muchas conclusiones, algunas que consideramos sumamente importantes:


 
  1. La calidad educativa es imprescindible pues es la que puede cerrar la brecha de desigualdad en nuestros países. Ofrecer verdadera calidad educativa (entendida desde un profundo sentido humano, no sólo en términos de eficiencia y eficacia) puede hacer la diferencia en la vida de los niños y niñas menos favorecid@s.
  2. La calidad educativa no depende de las cantidades de dinero invertidas en un edificio escolar o en la capacitación de los docentes, sino en la designación de los recursos. Los docentes son quienes deben decidir qué tipo y calidad de capacitación se requiere. Las comunidades escolares, en conjunto, deben tener la facultad de designar los requerimientos y aprobar el uso que se da a los presupuestos asignados por las autoridades, supervisando minuciosamente cada centavo que aparece en los documentos oficiales y la designación de proveedores.
  3. Los docentes, como pieza sustancial de la calidad educativa, deben contar con la suficiente autonomía y apoyo de la gestión escolar para poder dedicarse a la investigación, la actualización y el trabajo colegiado.
  4. Los gobiernos no pueden desentenderse de su obligación de proveer educación gratuita y de calidad para sus ciudadanos. La tendencia a privatizar la escuela, se ha demostrado en casos como el de Chile, es un grave error que debilita las estructuras nacionales.
  5. Los docentes necesitan y merecen el reconocimiento social para poder re-dignificar la labor que realizan. La depuración de la planta docente es necesaria pero no con los sistemas de injusticia que han impuesto la mayor parte de los ministerios y secretarías de educación de los países Latinoamericanos a través de sus políticas educativas. No se debe considerar al educador como un trabajador de segunda ni ubicarlo en un régimen de excepción.


Durante estos años hemos trabajado para poder concretar estos trabajos, ahora, en el 5º. CICE, nuestra reunión no será tan amplia, solamente convocamos a 800 profesionales de la educación de Latinoamérica, la idea es plasmar todas nuestras conclusiones en un documento único que se presentará a UNESCO como parte de nuestra propuesta de conformación de la Agenda post 2015 y de nuestras METAS 2024 para Iberoamérica.


Los días 13 y 14 de febrero nos reuniremos en Yucatán, México para estructurar este documento de conclusiones con nuestros COMPROMISOS DOCENTES POR UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD. Ya no queremos ser testigos, los educadores estamos llamados a ser agentes del cambio, sin nosotros no se puede soñar con un nuevo mundo posible, por ello es tan importante tu participación. ¡Te esperamos!



                 
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