“EDUCADORES, PROTAGONISTAS DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL”
ACCIÓN PEDAGÓGICA, CONSTRUYENDO UNA NUEVA SOCIEDAD PARA TODOS


EDUCADORES: PROTAGONISTAS DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL


   





















Durante los trabajos del 5º. Congreso Iberoamericano de Calidad Educativa, realizados los días 13 y 14 de febrero de 2015, hemos tenido la oportunidad de analizar, aprender, cuestionar y sobre todo compartir en base a temas que nos parecen de gran prioridad y trascendencia, de ahí que, después de la presentación de 44 ponencias, mesas redondas y conferencias, realizando diálogos abiertos presenciales con los participantes y en las redes sociales con profesionales interesados en diversas latitudes y con la presencia y participación de la perspectiva de un padre de familia preocupado por la educación en su contexto social, podemos concluir que, como educadores nos interesa la calidad educativa pero no sólo en sus componentes de eficacia, eficiencia y pertinencia, sino también considerando aspectos de equidad y compromiso social. De ahí que como objetivo, la calidad educativa se debe reconceptualizar con un sentido profundamente humano y formativo.

La evaluación resulta, como factor determinante del contexto actual, un proceso que puede ser muy útil, sin embargo debemos tener suficientes herramientas para poder implementar una evaluación sistémica donde todos los actores del proceso, incluyendo autoridades, puedan ser evaluadas. La evaluación docente definitivamente no puede estar vinculada a la permanencia en un sistema público educativo.

Otro aspecto a destacar de los trabajos de este 5º. Encuentro iberoamericano es la necesidad urgente de tratar la violencia escolar, sin embargo no podemos perder de vista que, como factor incidente determina la calidad educativa. Es importante destacar que en los procesos de violencia no podemos omitir la violencia estructural y sistémica, las políticas neoliberales son per se, quienes determinan en gran medida los niveles de violencia que se han generado en países como México y que en otros países de Latinoamérica también se han sufrido en diferentes momentos y regiones.

El curriculum, su jerarquización en base a un sistema de utilidad inmediata,  el énfasis en los libros de texto como si fueran la única fuente de conocimiento y el papel del docente en este nuevo siglo también han sido materia de análisis durante estos trabajos. Nos queda claro que el tiempo es un factor fundamental que está cambiando nuestra realidad y ante ello tenemos dos opciones: aceptar que nos determine y cambiar lo urgente por lo importante o bien adecuar nuestros tiempos, no sólo en el aula, sino en la vida en su conjunto para poder cambiar nuestras prácticas aúlicas.

Los compromisos docentes que podemos estructurar después de este análisis y una vez realizada la recuperación pertinente de todos los relatores, de las evidencias documentales (videos) que hemos recopilado en estas 24 horas de trabajos, se integrarán a los estructurados en Atlixco, Puebla y en Medellín, Colombia, sobre estos tres ejes que se han considerado prioritarios:
 

CALIDAD EDUCATIVA como objetivo

EVALUACIÓN como factor determinante del contexto de la acción y la actitud docente.

Y VIOLENCIA como factor incidente que requiere una atención urgente.

Como hemos plateado desde el principio de estos trabajos estos compromisos se estructuran vinculados a los que otros actores como gobiernos, sociedad civil, padres de familia y medios de comunicación signen a su vez. El documento completo estará a disposición de todos ustedes a partir del próximo 6 de marzo para que puedan adherirse a él a través de nuestra página de internet y nuestras redes sociales.
 
                                                                      


La 5ª. Edición del Congreso Iberoamericano de Calidad Educativa es la culminación de un ciclo que empezó en 2012 con la exploración e investigación en el campo de la calidad educativa, en el que miles de profesionales de Iberoamérica se dieron cita en Mérida, Yucatán.


Después de un proceso de 4 ediciones anteriores, tres en México (Mérida, León y Atlixco) y una en Colombia (Medellín) las conclusiones generadas de estos magnos encuentros nos han dado los suficientes elementos para darnos cuenta de la importancia de la acción docente. L@s profesionales de la educación somos pieza determinante de la calidad educativa, aunque es cierto que solos no podemos cambiar el sistema, si debemos asumir nuestro papel protagónico.
La escolarización, en términos oficiales, tiene el objetivo de formar ciudadanos capaces de participar en el diseño de nuestras sociedades, sin embargo, lo cierto es que ha sido cuidadosamente estructurada  para controlar a las grandes masas, haciendo que los grupos de comporten de manera acrítica, pasiva y respondan a estímulos determinados para beneficio de unos cuantos grupos de poder. Esto ha generado una gran polarización, injusticias y pobreza en nuestros países. En un rápido vistazo a nuestra realidad podemos sentir una gran desesperanza o indignación, no es posible que es países con tanta riqueza natural, con tanto potencial humano y con todas las condiciones necesarias para liderar grandes proyectos, Iberoamérica siga siendo considerada una región menor, que no participa en las grandes decisiones, cuyos ciudadanos son tratados con desdén en el extranjero y cuyos referentes son, invariablemente, negativos.


¿Cómo podemos empezar a intervenir en este diseño social mundial? Nadie nos va a ceder un espacio que nosotros mismos no exijamos, necesitamos empezar a dialogar con propuestas, con la demostración de nuestra capacidad, tanto en materia de innovación como en generación de conocimiento, pero no podemos hacerlo con sistemas educativos debilitados, carentes de sentido, sin autoconfianza. Políticas educativas van y vienen, reformas que prometen ser “las reales”, cambios que se muestran vacíos de sentido; esta realidad nos demuestra que, aquí y ahora, los expertos, debemos tomar las riendas de nuestros sistemas escolares. ¿Quiénes son los expertos? No son los que más libros venden, ni los que tienen mayor capacidad para impartir conferencias, los expertos somos todos y cada uno de los educadores que nos encontramos en un aula en el día a día, los que vemos cómo nuestros niños se debaten contra realidades e ideas que les impiden crecer y desarrollarse, somos los que tenemos 30, 40, 60 estudiantes en condiciones francamente inhumanas, los que conocemos las historias familiares de esos niños y niñas que no cuentan con oportunidades reales pero se las fabrican no importando las condiciones adversas. Los expertos somos nosotros, los que mes a mes sacamos dinero de nuestros bolsillos (cada vez más precarizados) para darles de desayunar o para comprar materiales, cuadernos, fotocopias, lápices, plumas, colores.


Hace un par de años se presentó el representante de la OCDE en la cámara de diputados y sentenció contundente: “La educación en México es financiada por los maestros, ellos son los que aportan parte de su sueldo para que las escuelas funcionen”. Esta realidad se reproduce en muchos rincones de Latinoamérica e inclusive España y Portugal. Profesionales de la educación cada vez más oprimidos, más explotados, que cuando llegan a sus centros de trabajo no piensan en su familia o en sus condiciones materiales personales, que al ver la realidad, exprimen las tarjetas de crédito, piden prestado, organizan rifas, verbenas, cualquier actividad que pueda aportar un beneficio para la escuela.


¿Qué es, pues, lo que hace falta? Sabemos del llamado “desastre educativo” ¿Realmente hemos fallado? ¿Realmente la educación formal es tiempo perdido en la vida de los estudiantes de Latinoamérica? A lo largo de estas ediciones hemos llegado a muchas conclusiones, algunas que consideramos sumamente importantes:


 
  1. La calidad educativa es imprescindible pues es la que puede cerrar la brecha de desigualdad en nuestros países. Ofrecer verdadera calidad educativa (entendida desde un profundo sentido humano, no sólo en términos de eficiencia y eficacia) puede hacer la diferencia en la vida de los niños y niñas menos favorecid@s.
  2. La calidad educativa no depende de las cantidades de dinero invertidas en un edificio escolar o en la capacitación de los docentes, sino en la designación de los recursos. Los docentes son quienes deben decidir qué tipo y calidad de capacitación se requiere. Las comunidades escolares, en conjunto, deben tener la facultad de designar los requerimientos y aprobar el uso que se da a los presupuestos asignados por las autoridades, supervisando minuciosamente cada centavo que aparece en los documentos oficiales y la designación de proveedores.
  3. Los docentes, como pieza sustancial de la calidad educativa, deben contar con la suficiente autonomía y apoyo de la gestión escolar para poder dedicarse a la investigación, la actualización y el trabajo colegiado.
  4. Los gobiernos no pueden desentenderse de su obligación de proveer educación gratuita y de calidad para sus ciudadanos. La tendencia a privatizar la escuela, se ha demostrado en casos como el de Chile, es un grave error que debilita las estructuras nacionales.
  5. Los docentes necesitan y merecen el reconocimiento social para poder re-dignificar la labor que realizan. La depuración de la planta docente es necesaria pero no con los sistemas de injusticia que han impuesto la mayor parte de los ministerios y secretarías de educación de los países Latinoamericanos a través de sus políticas educativas. No se debe considerar al educador como un trabajador de segunda ni ubicarlo en un régimen de excepción.


Durante estos años hemos trabajado para poder concretar estos trabajos, ahora, en el 5º. CICE, nuestra reunión no será tan amplia, solamente convocamos a 800 profesionales de la educación de Latinoamérica, la idea es plasmar todas nuestras conclusiones en un documento único que se presentará a UNESCO como parte de nuestra propuesta de conformación de la Agenda post 2015 y de nuestras METAS 2024 para Iberoamérica.




                 
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